¡CON DIOS NO SE JUEGA!

 

Había un tiempo en la sociedad norteamericana cuando la mayoría consideraba malas a tales actividades

como el baile lascivo, la borrachera y el juego de apuestas

Solo recientemente el juego de apuestas ha llegado a ser aceptable socialmente.

Antes las apuestas era ilegal en nuestra sociedad, y la palabra “apostar” era una expresión de reproche.

Las personas educadas, quienes mantenían convicciones virtuosas y una buena moralidad,

veían el juego de apuestas como inaceptable e incluso como un vicio pecaminoso.

Aquellos que participaban en tales prácticas eran vistos como elementos degenerados en la sociedad.

Mientras que el carácter moral de la civilización se deteriora y los valores bíblicos son deshechos,

las actividades que antes se consideraban dañinas para la sociedad ahora están aceptadas.

La cultura ha cambiado, pero Dios y Su palabra no cambian.

Un cristiano genuino es el que elimina de la vida diaria el vicio y la inmoralidad que caracteriza el mundo.

En vez de seguir a la sociedad, el cristiano estudia la Biblia para aprender cómo Dios quiere que vivamos.

No es suficiente que una persona pregunte, “¿Qué hay de malo con tal actividad?”.  La pregunta debe ser: “¿Qué hay de bueno con tal actividad?”.  Cada individuo que realiza una actividad tiene la responsabilidad

de asegurar que hace tiene un efecto positivo sobre sí mismo y otros.

Col 3:17 dice, “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús…”

Cuando Israel era dominado por naciones paganas (durante el cautiverio babilónico) los israelitas se encontraron bajo la influencia de personas que jugaban con apuestas.  Algunos de los cautivos también se involucraron. A ellos Dios dijo: “vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino”  Is 65:11.

Las palabras hebreas traducidas como “Fortuna” y “Destino” eran los nombres de los dioses paganos “Gad” y “Meni”. Gad era el dios de la buena fortuna. Meni era el dios del mal destino.  Gad era adorado como la fortuna mayor, el dador de buena suerte. Meni era adorado como la menor fortuna.  El poner mesa indica que es el juego de azar, sí no estuviera la palabra dicha, podría significar aquello que le ocurre a una persona en la vida.

El pecado por el cual estos israelitas fueron condenados era su confianza en la suerte en vez de confiar en Dios. Claramente que la confianza en Dios y la confianza en la suerte no podían coexistir;

Si las personas confían en la suerte es evidente que no confían en Dios.

Isaías describió a los que confiaban en el juego de apuestas como “los que dejáis a Jehová”

Los defensores de jugar con apuestas tratan de poner esta actividad en la misma categoría que otros negocios arriesgados. Describen la agricultura, el seguro, y aun las inversiones como algo equivalente a las apuestas, porque el resultado es impredecible y pérdidas pueden ocurrir. De esta manera, esperan transferir la respetabilidad de los negocios legítimos al juego. 

L. M. Starkey, Jr., hizo la siguiente observación:

La vida tiene sus riesgos normales que uno tiene que aceptar, pero el jugar con apuestas concibe riesgos artificiales con la esperanza de una ganancia mucho más allá de lo que la inversión de tiempo, dinero, esfuerzo creativo o habilidad justificaría.

Para poder distinguir el juego, de los riesgos implícitos en negocios legítimos, sería útil reconocer tres factores integrantes del juego: (1) Se ofrece un incentivo que consiste en dinero o bienes. (2) El premio se adquiere principalmente al azar. (3) Un pago de dinero u otra consideración es necesario para involucrarse en el riesgo.

El juego con apuestas es reconocido como una actividad en la que las riquezas cambian de dueño, principalmente al azar y al riesgo del jugador.

El juego de azar será definido como sigue:

El juego de azar es la acción de apostar en la que dos o más personas mutuamente de acuerdo concuerdan que cada jugador arriesgará la perdida de alguna posesión material con los otros jugadores, a cambio de la oportunidad de ganar las posesiones materiales colocadas en riesgo por los otros jugadores, el ganador (o ganadores) y el perdedor (o perdedores) es determinado por el resultado de algún juego de chance, sin ningún valor favorable que deba ser dado al perdedor para recompensar su pérdida.

Nótese los 4 elementos esenciales en el juego de azar:

1. Un juego de suerte –  una competencia de éxito incierto. Este podría ser un evento inventado por los jugadores de manera que puedan jugar sobre este, o podría ser un evento que habría ocurrido de alguna forma, pero los jugadores usan este como un evento para apostar.

2. Las apuestas – Cada jugador originalmente posee algún artículo(s) de valor material, el cual está deseando arriesgar a perder a cambio de una oportunidad para tratar de tomar lo que los otros poseen.

3. El convenio o trato – Cada jugador acuerda, con previo conocimiento del juego, lo que está deseando arriesgar a perder para tener a cambio de esto la oportunidad de tratar de tomar lo que los demás tienen.

4. La falta de compensación favorable – Ningún bien o servicio de beneficio material es producido o dado a cambio de lo que se pierde, ni hay ninguna intención para que esto sea así. Este no es un caso de producción y luego de canje de los bienes o servicios de valor favorable. Es entendido desde antes que el juego empiece que el perdedor del juego perderá sus posesiones sin ser recompensado adecuadamente, y el ganador obtendrá las posesiones del perdedor sin restituírselo.

Ejemplos de Cosas que no son Juego de Azar

Para obscurecer el asunto, algunos declaran que ciertos actos son juego de azar,

cuando realmente estos actos no constituyen juego de azar porque los elementos esenciales están omitidos.

1. Cruzar la calle, manejar un carro, etc. Algunos dicen, "todo en la vida envuelve un juego de azar".

Estos actos podrían implicar algún riesgo, pero riesgo sólo no constituye juego de azar. Estos actos no intentan tomar las posesiones de alguien más. No hay apuesta - ni acuerdo para tratar de beneficiarse por medio de lo perdido por alguien más.

2. Jugando juegos sin apuestas. Los mismos juegos en que las personas algunas veces apuestan, pueden ser jugados simplemente por diversión sin que ningún dinero sea puesto en riesgo.

3. Cultivando, propietario de un negocio, etc. Uno arriesga a perder dinero, pero la intención es producir algo de beneficio para los demás. No estamos intentando ganar por medio de quitarle la propiedad a otras personas sin compensación, sino que más bien se producen bienes o servicios que puedan beneficiar a los demás, y podemos canjear esto por aquello que nos beneficia.

4. Invirtiendo en una compañía para adquirir acciones. Las acciones existen para que las personas puedan unirse en la propiedad de una compañía.Comprar acciones no es inherentemente juego de azar más de lo que es la propiedad de algún otro negocio. La intención es hacer un beneficio por medio de producir algo de utilidad para los consumidores. Los inversionistas reciben su parte de estos beneficios en forma de dividendos o aumentos de valor de las acciones. Las acciones son compradas o vendidas a precios que están mutuamente acordados entre el vendedor y el comprador.

5. Comprando seguros. Algunos piensan que el seguro es juego de azar,  pero nadie busca ganar a expensas de la pérdida de alguien más. Al contrario, la compañía de seguros concuerda en compensar al asegurado si tiene una pérdida (como en casos de carros chocados, hospitalización, etc.)

Que los ejemplos previos no constituyen juego de azar puede ser visto en que las partes implicadas generalmente preferirán que ninguna pérdida financiera ocurra de ninguna manera. El jugador de apuestos quiere que haya pérdida financiera porque tiene la esperanza de poderse beneficiar de estas pérdidas.

Ejemplos de Cosas Que Son Juego de Azar En esto ejemplos, todos los elementos del juego están presentes:

1. Casinos de juegos - máquinas con ranuras, ruletas, juegos de dados y cartas, juegos de números, etc.

2. Las loterías del estado.

3. Las iglesias patrocinadoras de actos de caridad, bingos, rifas, etc.

4. Casetas para bazares en las que usted paga para hacer girar una rueda y tratar de ganar un premio.

5. Juegos para aficionados incluyendo juegos de póker (por dinero), pollas oficiales (sobre eventos atléticos, etc.), juegos de monedas para coca colas o café, (Aquí no estamos refiriéndonos al dar trofeos o decisiones, sino al uso de posesiones materiales o del dinero mismo en los que los jugadores son colocados en "pollas" y luego tratan de ganar).

Algunos de estos abarcan pequeñas cantidades de dinero, pero aún así violan los principios Bíblicos implicados.

Si el principio es malo, no importa la cantidad del dinero que se apuesta

Además, establecen un precedente que hace imposible para que uno objete al juego de otras personas.

La legalización del juego por el gobierno o la aprobación por algunas organizaciones religiosas no pueden ser el criterio de evaluación. La actitud cristiana tiene que ser determinada por los principios en las Escrituras.

1. El juego es malo porque desatiende la mayordomía responsable.

La Biblia enfatiza que Dios es el dueño de todo. “De Jehová es la tierra y su plenitud…” (Sal 24:1).  

Jesús hizo referencia a los seres humanos como administradores—a quienes se les confía cuidar de la propiedad de alguien más (Lucas 12:42). Tenemos la responsabilidad de ser administradores fieles del dinero que nos fue confiado (Lc 16:10,11). Con relación a la administración infiel, Cristo dijo:

Pues si en las riquezas [dinero] injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” Lc 16:11.

Las personas en una posición de mayordomía tendrán que rendir cuenta de las cosas que les fueron confiadas. Ni siquiera la ética del mundo tolerará a los que apuestan los recursos puestos a su cargo. Es una indiferencia a los principios de la mayordomía.  

2. Jugar con apuestas es malo porque involucra la oportunidad de ganar a costa de los sufrimientos de otros.

La naturaleza del juego con apuestas es tal que una persona tiene la oportunidad de ganar sólo porque otros han sufrido pérdidas. Los beneficios llegan sólo a unas cuantas personas.

El principio del amor nos impedirá jugar a causa del daño que infligen a otros.

El principio del amor hará que los cristianos se opongan a cualquier esfuerzo por el Estado o cualquier otra organización a legalizar una actividad basada en la debilidad de las personas.

Jugar con apuestas pone en duda la visión de la vida que la iglesia cristiana existe para defender y extender. Su glorificación de la mera suerte es un rechazo del orden divino de la naturaleza. …La codicia es fundamentalmente contrario a la generosidad que fue enseñada por Jesucristo y por el Nuevo Testamento entero. El intento (inseparable del juego con  apuestas) de obtener ganancias de una pérdida inevitable

y posibles sufrimientos de otros es la antítesis de ese amor al prójimo en el cual insistía nuestro Señor.

William Temple, arzobispo de Canterbury

3. Jugar con apuestas es malo porque tiende a formar hábitos y adicciones.

Por la posibilidad  degradante de una adicción, el juego con apuestas debe ser considerado un mal. 

Un cristiano evitará ser dominado aun por las cosas legales (1 Corintios 6:12).

Seis síntomas que son característicos de jugar compulsivamente:

(1) La actividad llega a ser una repetición crónica. (2) Llega a ser una manía que excluye todos los intereses, incluido el hogar. (3) Un optimismo patológico reemplaza la habilidad de aprender de las previas experiencias perdedoras. (4) La habilidad de parar con una victoria ya no existe. (5) A pesar de las decisiones iniciales de jugar sólo hasta cierto punto, el adicto siempre arriesga demasiado. (6) La actividad parece producir una tensión agradable. Pablo describió la condición claramente cuando escribió: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis?” (Ro 6:16).

Cuando se considera los principios Biblicos, los cristianos no pueden tomar una posición neutral hacia el juego. Hay responsabilidades que no pueden negar. Cuando la Biblia dice a los creyentes que deben hacer “todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10:31), ciertamente incluye el abstenerse del juego con apuestas.

Dios no es glorificado cuando las personas ponen su confianza en la suerte en vez de ponerla en Él.

Cuando la Palabra de Dios enseña que debemos “absteneos de toda especie de mal” (1 Tes5:22), incluye el juego con apuestas. No es posible que una práctica no sea considerada mala, cuando viola los principios de la Biblia respecto a la mayordomía, a la consideración por los demás, y a la dignidad del trabajo.

Los que quieren vivir en obediencia a Cristo se abstendrán de la participación en el juego en cualquier forma. Como la sal de la tierra (Mateo 5:13), harán todo lo posible para disuadir la legalización del juego con apuestas, aun cuando sea con el fin de recaudar fondos para la caridad, la iglesia, o el estado.

En los años 1800 las iglesias condenaron y vencieron las loterías y los juegos de azar.

En los años 1900 iniciaron el uso de las rifas y el Bingo.

4. Jugar con apuestas es malo porque es inconsecuente con la ética del trabajo en las Escrituras.

La Biblia autoriza 3 medios legítimos para que el dinero o las posesiones pasen de un propietario a otro,

pero el juego de azar no se acomoda a ninguna de estas categorías.

a) La ley del trabajo - Uno puede trabajar para producir bienes o servicios que sean de beneficio para otras personas. Entonces la otra persona paga al trabajador (en bienes o dinero) para compensar su trabajo.

El Antiguo Testamento nos recuerda: “El que labra su tierra se saciará de pan” (Prov12:11).

En el Nuevo Testamento se declara “… Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tes 3:10).

La Biblia también advierte contra las actitudes de querer ganar algo por nada o hacerse una rápida fortuna.  “Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta” (Prov 13:11).

El trabajo fue asignado en el huerto del Edén antes de la caída. Aunque el pecado resultó en un cambio de la naturaleza del trabajo la responsabilidad de trabajar nunca fue anulada.

Lucas 10:7 - El obrero es digno de su salario.

1 Tes. 4:11-12 - Para suplir nuestras necesidades, debemos trabajar; no tratar de poseer lo que otro tiene).

2 Tes. 3:7-12 - Pablo trabajó para proveer por sus necesidades.

Se nos prohíbe el rehusar trabajar y tratar de vivir del trabajo de otros.

Podemos esperar bienes y servicios de otros cuando hacemos el trabajo que produce algún beneficio para otros. El juego de azar no lleva a cabo ninguna labor productiva que beneficie a los demás.

Si argumenta que los jugadores trabajan para ganar, respondemos que esta labor no es de la naturaleza descrita en estos versículos porque no produce nada.

b) La ley del cambio (trueque) - Una parte podría obtener posesiones de otra parte a cambio de otros bienes. Cada parte es pagada o justamente compensada por medio de recibir bienes (o dinero) de justo valor en retorno por los bienes (o dinero) que él dio. En justa transacción, ambas partes recibieron algo de justo valor comparado a lo que ellos dieron. Gén. 23:1-16 - Abraham compró la cueva de Efrón con dinero.

Mateo 13:45-46 - Una mercader vendió sus posesiones para comprar una perla.

c) La ley del dar - Una persona puede a propósito de su libre voluntad, decidir dar bienes o servicios a alguien más como una expresión de benevolencia, sin ninguna obligación o remisión de la otra persona de dar alguna forma de compensación en retorno.

Ef 4:28 - Uno que ha adquirido bienes por medio del trabajo, podría dar para ayudar a los necesitados.

2 Cor. 9:6-7 - El acto de dar debería ser hecho voluntaria y alegremente, no con tristeza.

1 Cor. 13:3 - El acto de dar debe estar motivado por el amor y la compasión.

El juego de azar no se acomoda a esta categoría porque los jugadores no dan como un acto de amor,

o para suplir una necesidad. ¿Los jugadores consideran que el dar es más bienaventurado que el recibir? No.

Ellos acuerdan en dar (si pierden) únicamente porque quieren una oportunidad

para tratar de tomar lo que es de los otros (si ganan).

5. El Juego Es Una Forma de Codicia y Avaricia

La Biblia nos advierte para que evitemos la avaricia y la codicia. ¿Qué es la codicia y la avaricia?

Una definición es: desear injustamente la propiedad de alguien más. Incluye "un deseo por el aumento de los bienes de uno por medio de apropiarse de lo que es de otros" (Diccionario  Baker de Teología).

Hechos 20:33-35 - Pablo no codició la propiedad de otras personas, pero estaba trabajando para proveer un servicio útil o productivo por medio del cual pudiera obtener lo que necesitaba.

Algunos dicen, "los jugadores acuerdan en dejar que los otros tomen sus posesiones si pierden, de modo que dan de buena gana". Esto no está hecho con el espíritu de buena voluntad; es codicia recíproca como en los duelos el deseo de matar es recíproco. En los duelos, la otra persona concuerda en que le permita tratar de matarlo en cambio de que pueda hacerle lo mismo - pero es aun pecaminoso matar.

Del mismo modo, un jugador acuerda en permitir que otros traten de tomar sus posesiones en canje de que los demás le permitan tratar de tomar las posesiones de ellos. Esto es aun pecaminoso, exactamente como el duelo.

Alguien más podría decir, "Solamente jugamos para divertirnos. Realmente no nos inquietamos de si ganamos o perdemos dinero". Si es así, ¿por qué no deja el dinero fuera de esto y juega sólo para divertirse?

Si dice, "el dinero lo hace más emocionante y divertido", entonces le pregunto por qué esto es así, ¡si realmente no le preocupa el dinero! La razón por la que el dinero hace esto más excitante, etc., es porque usted estima el dinero, y por tanto, todo lo que hemos dicho acerca de la codicia es válido.

Cuando una persona desea tomar lo que pertenece a otra persona contra su voluntad y sin retornar el valor justo a cambio (o en trueque), esa persona es culpable de codicia. Y eso es exactamente lo que el jugador hace.

6. El Juego Viola la Ley del Amor

Mateo 22:39 - El segundo de los más grandes mandamientos es "amar a tu prójimo como a ti mismo".

Uno que ama, busca hacer el bien y no el mal a los demás, aún a sus enemigos. (Rom. 13:8-10).

El amor no busca el beneficio por medio de quitar lo que pertenece a otros sin compensación.

Mateo 7:12 - Haz con los demás lo mismo que quieres que hagan contigo.

¿El jugador quiere que los demás tomen sus posesiones?

1 Cor. 13:5  El amor no busca lo suyo propio. El juego de azar es egoísta y busca lo suyo propio.

El jugador busca la ganancia personal por medio de tomar las posesiones de los demás sin recompensarlos.

7. El Juego de Azar Es Una Raíz de de Otros Males.

En Mateo 7:15-20, Jesucristo estableció una prueba por la cual se pudiera medir el valor de toda actividad.

Él dijo, “todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos”. ¿Qué clase de fruto produce el juego de apuestas? ¿Mejora los estándares morales de esa comunidad? O, ¿produce lo opuesto?

Aquí están algunos de los frutos podridos: Los investigadores de los juegos de apuestas dicen que a lo menos ocho millones de americanos son apostadores compulsivos, siendo un millón de ellos adolescentes.

* Pobreza, descuido de las familias, peleas, y el divorcio porque el jugador usa los fondos de la familia para jugar, en lugar de cuidar por su familia.

* Ira, odio y aún el asesinato dirigido contra los ganadores por parte de los perdedores, especialmente si los perdedores piensan que han sido engañados.

* La bebida y las drogas y la adicción porque los jugadores que pierden buscan ahogar su tristeza y culpa.

El estado de Nevada conocido por sus juegos de azar, tiene la tasa de alcoholismo mas alta en los USA.

* La mentira porque los jugadores buscan tapar su hábito y sus pérdidas de los demás.

* El crimen porque muchos juegos de azar son ilegales, ya que muchos de estos son patrocinados por sindicatos del crimen organizado, a causa de que aún el juego legal atrae a las figuras criminales.

Las Vegas tiene la tasa per capita de crimen más alta de USA.

* Sobornos a los legisladores y oficiales de la policía para conseguir que hagan leyes favorables para el juego de azar y no hacer valer las leyes contra esto.

* Prostitución, lascivia, y la general inmoralidad sexual a causa del entretenimiento inmoral provisto en las casas de juego, y porque las mujeres pueden usar estos medios para obtener dinero para jugar.

Acorde a los reportes, hay 10.000 prostitutas activas en Las Vegas.

* El suicidio como una vía de escape para los jugadores compulsivos o a causa de la cantidad perdida.

Nevada tiene el doble de la tasa de suicidios en el promedio de la nación.

8. El Juego Sujeta a los Participantes a la Tentación y a las Malas Influencias

Los jugadores piensan que pueden controlar la práctica y que no se implicaran en los males asociados.  

Cualquier participación lo tienta a uno a ir más allá y lo expone a peligros morales asociados con el juego

de azar. ¿Es de valor el riesgo? Considere estos pasajes:

Mateo 6:13; 26:41 - Somos enseñados a orar para que podamos evitar el mal y la tentación. Vele y ore a fin de que no entre en tentación. ¿Es correcto orar para evitar la tentación, y luego deliberadamente exponernos a ella? Santiago 4:3.

Mateo 18:6-9 - Perjudicándonos a nosotros mismos es un extremo, pero ciertamente este pasaje muestra la gran necesidad de evitar eso que pudiera causarnos el pecar y estar perdidos. Muchas personas se perderán eternamente a causa de la influencia del juego de azar.

1 Cor. 15:33; Prov. 24:1-2 - Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.

No deberíamos envidiar a los hombres malos ni desear estar con ellos. El jugador está con las personas incorrectas.

9. El Juego de Azar Coloca un Mal Ejemplo.

La influencia negativa de un cristiano que participa en el juego de apuestas.

Mucha gente, que no están afiliadas a la iglesia del Señor, ve el juego de apuestas como un vicio pecaminoso que la gente respetable debe evitar. Si ellos vieran a un cristiano comprando un boleto de lotería, ¿qué pensarían de él y de la iglesia del cual ese cristiano es miembro? ¿No reduciría las oportunidades de que ese cristiano tenga un impacto positivo en el que le vio apostando?  Pablo dijo que un obispo “tenga buen testimonio de los de afuera” (1 Tim 3:7). Si personas afuera de la iglesia consideran el juego de apuestas como una actividad reprensible, y un cristiano participa en esa actividad, ese cristiano no podrá mantener una buena reputación.

Los jugadores no sólo pecan, también tientan a otros a pecar.

1 Tim. 4:12 - Deberíamos colocar un buen ejemplo en palabra, conducta, amor, fe, y pureza.

    ¿El jugador coloca esta clase de ejemplo?

Mateo 5:13-16 - Deberíamos ser luz para los demás, de modo que puedan ver nuestras buenas obras y glorificar a Dios.

¿A quiénes tienta el jugador a pecar?

* A los jóvenes -La mayoría de los jugadores empiezan a causa de la influencia de otros, personas que respetan. Si usted juega, su ejemplo podría llevar a alguna persona joven a empezar a jugar.

Podría convertirse en un jugador compulsivo. Si es así, usted también será tenido por responsable de este destino. ¿Quiere esto en su conciencia?

* A jugadores compulsivos reformados - Cuando un jugador compulsivo lo abandona, nunca puede retornar a la práctica de ningún modo o se convertirá de nuevo en un adicto. Si él ve o sabe que usted juega, su ejemplo lo llevará o animará a practicarlo de nuevo. Si lo hace, sería adicto de nuevo y usted sería responsable.

* A los no Cristianos a quienes usted debería estar salvando - Muchas inconversos creen que el juego no es ser como Cristo. Si usted juega, nunca logrará que escuchen el evangelio que puede salvar sus almas.

La Biblia claramente lo obliga a usted a hacer todo lo que pueda para ayudar a las demás personas a ser salvas.

Recuerde que nadie juega solo.

Si usted juega, esto tiene que hacer con otros. Por tanto, no hay forma de que no pueda jugar sin ser una

mala influencia para alguien. La única forma para evitar este problema es simplemente evitar el juego.

Debemos imitar el ejemplo de Jesús. ¿Puede imaginarse a Jesús apostando dinero en un juego?  

10. La falta de fe en la Providencia de Dios. 

¿De dónde proviene su suerte? Algunos cristianos confían más en las loterías y los juegos de apuestas, antes que en Dios. La Biblia dice "Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tu sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos…" (Salmo 16:5, 6).  Dios es nuestra suerte.  Si lo tenemos a Él con nosotros, lo tenemos todo, si tan solo dejamos que Dios tome control de nuestras metas, acciones y finanzas.

¿Por qué los cristianos no participamos de los juegos de azar?  La provisión para nuestras necesidades

no depende de los demás, ni tampoco de las circunstancias, sino de Dios:

Depositar nuestras esperanzas en las apuestas, en las rifas, o cualquier otro género de sistema que ofrece ganancias a cambio de una mínima inversión, es tanto con desconfiar de la misericordia y provisión divinas. 

Hasta tanto ponga su esperanza en Dios, no comprobará que Él provee para todas nuestras necesidades.

11. Dios utiliza el dinero para lograr importantes propósitos para mi vida:

Suplir necesidades básicas (Mat. 6:11; I Tim. 6:8).

Construir mi carácter (Fil 4:10-13)

Darme dirección al proveer o retener recursos económicos en mi vida.

Ayudar a otros por intermedio de mí.

Mostrar su poder al proveer milagrosamente.

Pregunta: ¿Los juegos de azar proveen estos resultados?

La riqueza que llega fácilmente, también se va fácilmente (Prov. 13:11)

Han introducido en las Iglesias las rifas y hasta los bingos como un medio para recaudar dinero con fines caritativos, porque si a los hermanos les piden un ofrenda se quejan que no tienen dinero,

pero si le vendes un número de la rifa....ya te lo compran porque están pensando en ganar algo.

Ya esa "mal llamada ofrenda" (aunque muchos dicen que es por cooperar) tiene un interés

y no han dado en forma incondicional. La verdadera ofrenda a Dios no necesita nada a cambio.

Los cristianos mas prudentes desaprueban los juegos de cualquier clase, sea lotería, póquer, o tirar la moneda para ver quien paga la gaseosa. ¿Por qué?  Mateo 7:16 dice, “por sus frutos los conoceréis.”

Cuando Tom Dewey era gobernador, se dirigió a la legislatura de Nueva York de la siguiente manera:

“toda la historia del juego legalizado en este país y en el exterior muestra que ha traído nada más que pobreza, crimen y corrupción, desmoralización de los parámetros éticos y morales,

y últimamente un nivel de vida más bajo y miseria para toda la gente.”

 

El Gobernador Washburn de Wisconsin en su mensaje de 1873 declaró,

“…se requiere una ley para deshacer las escuelas donde se forman los jugadores. Éstas están en todos lados. Inclusive la iglesia… a veces se encuentra haciendo el trabajo del diablo. A veces con fines religiosos o con propósitos caritativos, pero a menudo con propósitos menos dignos, loterías, paquetes de premios, etc.,

todos inventados para obtener dinero sin un valor recibido.

Nada es tan desmoralizante o intoxicante, particularmente para los jóvenes, como la adquisición de dinero o propiedad sin trabajar. Con gente respetable involucrada en estos ocasionales negocios, y calmando sus conciencias con la reflexión de que el dinero irá a parar a un buen fin, no es extraño que la juventud del estado caiga tan frecuentemente en los hábitos que la excitación de los juegos de azar engendran ciertamente.”

Trabaja, adora a Dios y nunca, pero nunca te faltara lo que necesitas.

Ef. 4:28; II Tes. 3:12; Cuando una persona no puede trabajar, la segunda opción es la oración Fil. 4:6, 19).

Mientras dependamos de Dios, no necesitamos juegos de azar para conseguir dinero; asi mismo cuando levantamos nuestras plegarias al señor por falta de dinero él nos manda TRABAJO...

Si preferimos comprar un boleto de loteria porque te dicen que es mas facil obtener lo que necesitas sin trabajar, hay que preguntarnos si realmente lo que obtenemos es la bendicion de DIOS y si verdaderamente le agrada que obtengamos las cosas asi.  Muchas veces no obtenemos lo que pedimos o queremos, simplemente porque no estamos preparados y nuestro Padre lo sabe.

 

Alguien que apueste sea al jugar la lotería o al ir a un casino, está demostrando que confía en que sea la suerte o el azar el que asegure un futuro promisorio. Dicen, "déjame intentarlo esta vez. Quién sabe si hoy tengo suerte".  Al jugar, en realidad estamos colocando nuestra confianza en el dios de donde viene la palabra "suerte"; esa diosa se llama la "Fortuna". A ella se rogaba cuando se apostaba, y por esta razón se besaban los dados cuando se lanzaban.  ¿Cómo puede un "Cristiano" colocar el destino de su vida en las manos del Azar, del Destino, de la Fortuna en vez de en Dios, su Creador?  ¿Cómo puede un verdadero cristiano reclamar que Jehová es su Proveedor y aún así lanzar los dados o jugar 10 boletos de la lotería?

No solamente estas aptitudes pecaminosas ofenden a Dios, sino que nos avisa que nos "destinará a la espada" y nos advierte que si colocamos nuestra confianza en otros dioses y no en ÉL, "pasaremos hambre".

¿Pones tu fe en un pedazo de papel más que en lo que Dios te provee?  

Escuchamos frases como " "Si me ganara la lotería..." o "Si me ganara kino..."  Para muchas personas jugar el loto o cualquier otro juego de azar de "forma religiosa" cada semana es exactamente lo mismo que ser un alcohólico, se hace una costumbre, un vicio.  Hay quienes ganan estos premios de azar, pero detrás de cada ganador que siente un momento de "felicidad", hay millares de personas que quedan tristes  y que reniegan contra Dios por nunca ganar un premio.

Jesucristo nos dice en Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Muchas personas creen en Dios, ¿pero tu crees en Él y en su palabra?

Cuando ponemos nuestra confianza en otras fuentes para que provean para nuestras necesidades,

en realidad estamos llamándole mentiroso a Dios, ya que Él prometió que si le servíemos, tendríamos

‘todas las cosas’, pero como lo que queremos es riquezas rápidas, Dios no tiene por qué honrar a su promesa

Si tan solo cada semana esa misma fé que pones en ese carton de kino, loto o cualquier juego de azar,

la pusieras en Dios y en oración le agradecieras por lo que posees y pongas tu fe en Él

para dar soluciona tus problemas, tu vida cambiaría.

 

 

Fuentes:

Los Cristianos, el Juego de Apuestas y la Lotería  por Dave Miller, Ph.D. y Kyle Butt, M.A.

El Juego de Azar  Por: David Pratte Versión al Español Por: Jaime Restrepo M.  1984, 2002

Preguntas y Respuestas Autor: Lic. Dawlin A. Ureña  Creation Research Society

Autor: Dr. John Bechtle / Traducido por Ricardo Daglio

© Fernando Alexis Jiménez

Declaración oficial de una perspectiva bíblica sobre jugar con apuestas  de las Asambleas de Dios